“Los límites como los miedos son sólo una ilusión”, cuántas veces habremos oído la famosa frase de Michael Jordan. Pero… ¿quién no ha tenido o tiene miedo a algo o a alguien?
Hay niños que a veces en su inocencia dicen, “a mí nada me da miedo”, y tal vez en ese momento tengan razón. Pero luego van sucediendo situaciones, experiencias vividas que te ponen alerta, y ante determinados hechos presientes el peligro.
Hay gente que suele decir que no se deben tener miedos. Como si el miedo fuera algo de quita y pon. Yo creo que a los miedos hay que darles la importancia justa, aunque lo más importante para mí es saber reconocerlos, y una vez detectados, fondear para saber de dónde nos viene. E intentar buscar si el miedo es a lo que nosotros creemos y es visible, o si es algo escondido que no reconocemos y viene disfrazado.
En el mundo del deporte creo que hay unos miedos bastante generalizados, que en menor o mayor medida nos vamos encontrando. Miedo a fallar, a lo desconocido, a defraudar a alguien, a no poder ser lo que se quiere ser, a los gritos, a los enfados, a no ser aceptado, al paso del tiempo, a no saber qué camino tomar, a las decisiones, a continuar o a dejarlo, a perder, al descenso, a las lesiones, a que te separen de tus amigos al cambiar de categoría o de nivel, a los fichajes, a doblar con varios equipos, a ser juzgado, a las estadísticas, a no ser titular, a serlo, a dejar de serlo, a conectar con el entrenador, al cronómetro, a que te comparen con otros, a la prensa y las redes sociales, a que no te pasen el balón, y así creo que se podría ir alargando la lista….
Ignorarlo no tiene sentido, paralizarse por ellos aún menos. Casi todo son miedos a situaciones que aún ni han ocurrido ni sabemos si van a ocurrir. Sigo insistiendo y personalmente trabajando en la importancia de ser conscientes de lo que tenemos y vivimos en el presente, así como de lo que depende de nosotros y podemos controlar y de lo que no.
Si trabajáramos para poder descubrir cada uno nuestras fortalezas y debilidades y ayudar a los jugadores a descubrir las suyas, muchos de los miedos de la lista anterior bajarían de intensidad incluso desaparecerían. Cuanto mejor nos conozcamos más sabremos reconocer lo que nos pasa, aceptarlo y tratarlo con la importancia que merezca.
Así que entiendo que los miedos son una ilusión, porque es algo que está en nuestra cabeza y que podemos trabajar si nos sentimos atrapados por ellos.
La próxima vez que reconozcas esas sensaciones que trae el miedo, el dolor de barriga, el respirar más rápido, el enfado…o las que tú sientas en ese momento, podrías probar a parar y pensar que es en realidad lo que te está produciendo eso y porque crees que te sientes así. Piensa que podrías hacer de otra manera, y sobretodo que puedes hacer para poder controlar tú lo que te está pasando.
Pero sobretodo y lo más importante, no te sientas mal por tener miedo, las emociones van con nosotros, deberíamos aceptarlas, entenderlas y luego… seguir adelante.
