El mes pasado os contaba de mi hermana y que con ella había empezado mi andadura en el mundo del baloncesto, hoy os voy a explicar de mi hermano. Ella la más grande, él el más pequeño. Yo en medio, atesorada por los dos.
Esta semana se publicaba que después de nueve años mi hermano volvía a entrenar. Cuando me llamó para explicarme lo que le habían propuesto, me quedé con su tono de voz. Había esa chispa de ilusión, la que te hace que el motorcillo que nos mantiene con vida chisporrotee para funcionar mejor. Que siento admiración por él bien lo saben los que me conocen.
Le he seguido desde pequeño, muchas horas en La Salle, o en autobús cada 8 de diciembre a La Salle Bonanova, donde tenía lugar un torneo de Salles de toda Cataluña. En su colegio siempre fui muy bien recibida, era “la hermana del Neila”, como si se tratara de una tarjeta VIP que me abría todas las puertas. De hecho llegué a ser entrenadora allí en un momento que entrenar en La Salle y en el Sagrado Corazón equivalía, a ser técnico del Barça y del Madrid a la vez.
Allí jugó, aprendió, me hablaba de torneos en horas de “deporte” de colores de camisetas diferentes si eras del A, del B, del C o del D. Su admiración por los entrenadores que tenía. Allí corría hacía malabares con el balón, y con él descubrí lo que era un base. Uno de los de verdad, no de los que desde hace un tiempo en muchos equipos se intenta forzar a que lo sean. Porque el base, desde mi punto de vista, nace con ello. Y sí, muchos pueden jugar en esa posición, pero o eres base…o…no lo eres. El dominio de balón, unido a la visión de juego, al ver más allá y prevenir lo que pasará, el saber pedir tiros libres o banda para tu equipo cuando se podía escoger, saber ordenar, parar el balón o lanzarlo como un rayo a alguien que sólo tú has visto y estaba colocado justo ahí… Igual me mal acostumbré viviendo con un base como mi hermano, a la vez que veía a Corbalán y a Solozábal en la tele, y por supuesto a Magic Johnson. Aunque yo siempre fui de Jordan, pero creo que era porque me gustaba más la ropa de Chicago que la de los Lakers.
Como jugador, muchas horas en los pabellones, cuando se jugaba juvenil, junior y sénior, casi siempre le tocaba jugar en más de un partido, y no se quejaba, entrenaba tanto como hiciera falta, y estaba siempre con la misma predisposición jugara lo que jugara. Eso ya sabéis que viene de mis padres y lo que nos han enseñado. Fui delegada de su equipo cuando jugaba, ahí aprendí a marcar diferente las asistencias, cuando aquí aún no se anotaban yo ya ponía las de pase para tiro, y también marcaba diferente las asistencias que acababan en canasta y las que no. Porque aunque la definición oficial diga que solamente el pase directamente anterior a la canasta es validado como asistencia, supongo que a mí entonces ya me salía la vena de psicología deportiva, donde creía que era mejor dejar constancia del buen pase aunque hubiera fallado la persona que lo recibía. Los bases de los equipos en que he estado siempre lo han agradecido.
Desde muy pequeño ya era entrenador, y sí, también le seguía. Creció como jugador, como entrenador y como persona todo a la vez. Y eso le ha hecho ser como es, y que de su vida dedicada a gestionar personas haya hecho su manera también profesional de vivir.
Tuve la suerte de ser su delegada en una de sus etapas como entrenador, en una entrevista que me hicieron el año del ascenso a EBA, me preguntaban que creía de mi hermano como entrenador, y lo que pensaba entonces lo reafirmo con el paso de los años. No vende motos, ni humo, ni regala a los oídos, él dice lo que piensa, con responsabilidad y coherencia, y no te dice lo que quieres escuchar, sino lo que va a ser mejor para ti. Sabe sacar lo mejor de los jugadores y de las personas que tiene cerca, porque no engaña, porque exige, pero recompensa. Porque fuera a la pista que fuera siempre había alguien que le venía a saludar. Y porque no podía ser de otra manera, a él las cosas le salen del corazón. Y ya sabéis lo que pienso de lo que nace desde ahí.
El otro día una compañera me comentaba que su hija le había dicho, pero el padre de… ¿qué sabe de básquet?, cuando hablo con los padres siempre les digo que no pierdan su identidad, que a veces firman en la agenda como “mamá de…” “papá de…” sin poner ni tan siquiera su nombre.
Me alegro de que todas esas generaciones que conocen a mi hermano por ser padre, profesor o director, le descubran en su faceta de entrenador. Porque aunque haya estado apartado de los banquillos, y haya formado una familia estupenda, creedme que mantiene intacta su identidad.

10 respuestas a «Y con él continúa…»
Un gran artículo, Esther!! Como jugador no lo conocí pero como entrenador y padre también. Me alegro que vuelva a los banquillos como entrenador. A mis hijas siempre les explico que el básquet tiene mucha historia pasada y que recordarlo es bueno. Le deseo mucha suerte en esta nueva etapa.
Muchas gracias Susana!! Y me gusta que digas lo de la historia pasada, porque yo también creo que nos toca a quien la conocemos seguir explicándola, y a su vez que ellos vayan haciendo lo mismo el día de mañana. Seguro que le llega tu suerte. Un abrazo!!
Que bonic i dolç tot el que dius del teu germà. Ja em va agradar el de la teva germana i aquest igual. Orgull de germans i orgull de família. Em sento molt feliç de conèixer-vos.
Agraïda per tot el que escrius, «mencanten» els teus escrits. Gracies🤩
Gracias a ti Tere por leerlo y por comentarlo. Me alegro que te guste lo que escribo bueno que «tencante» jajajajaja. Tenemos suerte las dos de tener hermanos y de que sean como son. Un abrazo enorme.
Esther…que gran artículo que habla de un gran amigo.
He compartido con vosotros muchas vivencias y experiencias….
Y del básquet sigo con las de amistad, familiares Y laborales .
Nos vemos
Gracias Neus!! Te acuerdas los stage en ScalaDei?? Me encanta mantener amistades del momento deporte y que siguen evolucionando en los diferentes campos de la vida. Sé que con mi hermano te pasa igual. Un abrazo enorme
Aunque soy un año mayor que Víctor, en el colegio siempre lo aprecié. Y tenía más mérito cuando en La Salle había como una frontera infranqueable entre los de fútbol (yo) y los de baloncesto (él). Más de una vez volvíamos juntos hablando en el bus del colegio. Una persona amable, noble, honesta; no hablamos mucho desde entonces, en el SaCo , coincidiendo como padres, pero le tengo un gran aprecio por ser un gran tipo. Y conociéndote también a tí, algo habrá en la genética. Seguro que hará una gran temporada como entrenador!
Muchísimas gracias por tus palabras!! La verdad que lo bueno de Tarragona es que al final nos conocemos casi todos, y más los del mundo del deporte. Agradezco lo que dices, y la faena que haces, aunque no siempre sea fácil. Lo del fútbol y el básquet es algo que se sigue heredando jajajajaja. Pero también tiene su encanto. Me encanta lo de amable, noble y honesta… Cuando lo lean mis padres seguro que piensan, misión cumplida! Un abrazo enorme.
Siempre me pareció un fantástico jugador y una fabulosa persona, encuadrada en una genial familia.
Un abrazo a todos !
Cuanto tiempo Marco!!! Que ilusión!! Gracias por lo que dices. Espero que estés bien. Un abrazo nuestro para ti también.