¿Única e irrepetible?

Y a ti, ¿te han comparado con alguien alguna vez? Se dice que las comparaciones son odiosas, pero creo que no me equivoco si digo que a todos nos han comparado alguna vez con alguien, y nosotros mismos hemos utilizado las comparaciones también.

En psicología se emplea el término modelado cuando alguien necesita cambiar una conducta y no posee las habilidades necesarias, entonces se utiliza a alguien de modelo que sí las posee.

Pero en la vida diaria hacemos servir comparaciones con esa finalidad, sin tener en cuenta la manera adecuada de que surja efecto ni siguiendo las consideraciones oportunas. Y así es como podemos escuchas comparaciones entre niños de la clase, en los equipos, entre hermanos y en otras tantas situaciones. Sin pensar que esas palabras, lejos de llevarnos a querer comportarnos o realizar algo como la persona con la cual nos están comparando, muchas veces crea un rechazo hacia ella. Hay que vigilar la manera en la que mostramos a alguien una manera de hacer y le decimos que estaría bien que lo hiciera igual.

Se insiste cada vez más en que cada uno somos únicos e irrepetibles, y deberíamos creérnoslo de verdad. Igual que deberíamos ser conscientes de que todo lo vivido es lo que nos lleva a ser las personas que somos en la actualidad. Se trabaja la educación personalizada cada vez más, pero luego muchas veces queremos que dentro de un grupo las diferencias no existan, porque al final las diferencias son las que ponen a prueba a un profesor, a un entrenador, a los padres… Y por consecuencia las que como parte educadora te llevan a ser mejor persona.

Hay gente que sufre las comparaciones constantes y debe hacer un trabajo para no caer en la presión que eso conlleva, y también hay algunos que son ellos mismos los que cargan con el peso de compararse aunque a veces sea inconscientemente. Y pienso que en el caso que más ocurre esto es entre los hermanos. En entrevistas con padres normalmente les surge el comentario…ya sé que no he de comparar pero… y es inevitable, porque al final hablamos de lo que conocemos y nos está pasando.

A mí de pequeña cuando los profesores me llamaban por el nombre de mi hermana, yo pensaba, ¿pero es que no saben quién soy?, y eso que siempre he sentido admiración y respeto por mis dos hermanos, la grande y el pequeño. Y ¿sabéis que? Ahora soy yo la que cambio nombres en la clase, y les digo…perdón cariño, me he equivocado, pero veo sus caras y me recuerdan la que debía poner yo jajajaja.

Habría que vigilar al poner ejemplos de comportamientos entre los hermanos, de entrada porque la posición en la que han nacido también nos indica unas posibles maneras de actuar. Y no es lo mismo cuando estás sólo con tus padres, que cuando tienes que compartir ese espacio con alguien más. Les explico desde pequeños que el querer es magia, que no es que el amor se reparta entre los hermanos, es que puedes dar el mismo amor a cada uno de ellos. Siempre digo que ser tía es de lo mejor que me ha pasado en la vida, cuando nació el primero fue locura total, y cuando mi hermana estaba embarazada del segundo mi preocupación era… ¿pero le voy a poder querer tanto como al primero? Y por supuesto que se puede. Estaría bien repetírselo a los niños, cuando pasan por momentos en que se sienten destronados con toda la razón del mundo porque así lo viven. Pero han de ir entendiendo que son fases en la vida y son las que te hacen crecer.

Y que vivan el tener hermanos como una riqueza y una oportunidad, no como un reto y una competición en la que ha de haber un ganador. Porque competici��n cuando hay más de un hijo creo que estamos de acuerdo en que de alguna manera sí la hay. Pero también estamos de acuerdo en que en esta no hay pódium.

Y en el deporte lo vemos en muchas ocasiones, hermanos que comparan sus maneras de jugar, e incluso entrenadores que lo hacen.  Pienso que es fundamental que desde pequeños les ayudemos a saber reconocer y afrontar sus fortalezas y sus debilidades. Y que cada uno sepa lo que se la da bien y lo que le cuesta. Es la manera de sabernos especiales y únicos e irrepetibles, que es como somos. A veces reconocer las fortalezas es lo que da más miedo. Lo veíamos en Coach Carter, “es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta”.

Ojalá sepas enfrentarte a tus sombras y seas capaz de hacer brillar tu luz.

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2 respuestas a «¿Única e irrepetible?»

  1. Francisco Javier Jurado

    Sereno y brillante buen comentario

    1. Esther Neila

      Que bonitas tus palabras. Mil gracias!