Últimamente estoy leyendo distintos artículos sobre el resultado en el deporte de los niños, el problema de los resultados abultados y de cómo se pueda sentir el equipo perdedor. Me preocupa que en verdad no se sepa ver el trasfondo y el aprendizaje que lleva el perder, perder por la mínima o por una gran diferencia.
Hablamos de perder o aprender, y de expresiones que están de moda, pero al final muchas veces se queda en palabras y no ocurren las mismas consecuencias si se ha ganado que si se ha perdido.
Conozco un equipo que pierde casi cada semana, de hecho, lleva perdiendo casi los últimos tres años. Las conozco bien a través de los ojos del entrenador y de lo que he ido viendo en estos tres años, partido tras partido. Desde que recibían y tiraban sin más a canasta, o perdían el balón justo al tener su posesión, hasta ahora que empiezan a saber ver cual es su posición en el campo, y empiezan a entender el porqué de las cosas.
Hablo de jugadoras de 14 y 15 años, jugadoras que, a pesar de los resultados, siguen acudiendo a los entrenos con ganas de aprender y mejorar, sí desde hace tres años. Que los viernes que no tienen clase por la tarde igualmente van a entrenar, que cuando se necesita son las primeras en hacer mesas de los equipos más pequeños. Que cuando su actitud no ha sido buena, escriben un WhatsApp al entrenador disculpándose y con reflexiones de personas maduras, más que de chicas de esas edades, agradeciendo la preocupación por ellas.
Pensar que les da igual el resultado, y que no les importa perder o ganar es algo erróneo. Tuve la suerte una época de mi vida de impartir clases en los cursos de monitores de baloncesto en etapa de formación, allí se creaban grandes debates sobre el triunfo y la derrota, y no debemos olvidar que el baloncesto es un deporte en el que no cabe el empate. También sabemos que la naturaleza humana nos lleva a querer ganar en lo que hagamos.
Creo que el problema llega cuando ganar lo adjudicamos sólo al resultado de un partido. Desde los entrenadores, a los padres, hasta los mismos jugadores.
Ganar es perder y seguir yendo a entrenar, ganar es perder y querer aprender más para mejorar, ganar es ver que te pasas un partido sacando de fondo canasta tras canasta rival, y que sigues intentando las cosas que has aprendido en los entrenos, ganar es saber que diste lo más que podías en la pista.
He visto muchos jugadores frustrados por los resultados deportivos, que acaban abandonando, un abandono que no es sólo del deporte, un abandono de una oportunidad que te da la vida de aprender. De saber superarte ante las dificultades, de esforzarte al máximo, aunque el resultado no sea el esperado.
John Wooden entrenador con récord de campeonatos aún imbatido en la NCAA, insistía en que él nunca pidió a sus jugadores que salieran a ganar los partidos, les decía “El triunfo es la paz de la mente, es un resultado directo de la satisfacción de saber que hiciste todo lo posible por convertirte en la mejor versión de ti mismo”.
Por eso, admiro a este grupo de jugadoras, que están demostrando un aprendizaje digno de los campeones. Porque cuando has perdido y sigues insistiendo, sobre todo con ilusión, te estás preparando, para el día que hayas estudiado al máximo, pero no te salga bien el examen, para cuando en un trabajo te toque estar en un puesto que no te guste, sigas intentando para llegar adonde quieras estar, y un sinfín de situaciones más.
No deberíamos olvidar nunca que antes que la jugadora está la persona, y ésta crece y crece siempre que quiera, sea cual sea el resultado del partido del fin de semana.
Hace unos años cuando entrenaba un senior masculino, en una entrevista en la radio me preguntaron si no era raro una chica entrenando chicos, mi respuesta fue:” lo que es raro es una chica entrenando”.
A más edad menos equipos femeninos y menos entrenadoras. Aunque para analizar el por qué necesitaríamos otro artículo.
Sabemos que en estas edades son muy pocas las chicas que siguen practicando deporte, poco a poco van abandonando, y pasamos de categorías con cuatro o cinco grupos, a una categoría con un único grupo. Pensar que estas jugadoras son uno de los equipos del único grupo que hay ahora mismo, ese es el triunfo real.
Michael Jordan nos dice: “He fallado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito.” En sus entrevistas siempre remarca el “por eso” y no “a pesar de eso”.
Por eso insisto en que cualquier deportista tiene una preciosa oportunidad de ser último clasificado, y justo por eso, campeón en la vida.
