Trabajar en el mundo de la educación, me ha llevado a vivir desde que tengo uso de razón en función de los trimestres. Así que este año la Semana Santa parecía que no acababa de llegar y ya está terminada. Bueno aún quedan unas horas que intentaré aprovechar lo mejor posible.
Estos días además de tener tintes religiosos, en el mundo del deporte encontramos un cariz marcadísimo en forma de torneos. Son muchos y muy diferentes los que se disputan en esta época. Y como podréis adivinar…he estado en unos cuantos.
El otro día estaba viendo un partido en el que las jugadoras alevines jugaron todas con rayas en la cara pintadas como si fuesen auténticas guerreras, a eso se sumaban los padres en las gradas con pelucas, camisetas iguales, tambores, y diferentes accesorios además de cánticos para su equipo. De momento ahí lo dejo… Y es que en los torneos se dan mil y una situaciones, tanto para jugadores, entrenadores, así como para los padres.
Y no sé si estaréis de acuerdo conmigo en todo lo que acarrea un torneo, directa o indirectamente, y a veces de una forma tan subliminal que cuesta darse cuenta.
A parte de todo el tema de organización y de logística previa que tiene cualquier torneo, y que por mi parte merece un aplauso enorme para todas las personas que se ponen delante de esos carros, podemos encontrar muchos detalles que se esconden detrás de las cortinas.
Padres que siguen y se desplazan a donde sea que juegue el torneo sus hijos, padres que aprovechan los días en que están fuera para hacer otras cosas o seguir con su vida laboral, familiares o amigos del lugar en que se juega que se acercan a ver los partidos. Turismo, conocer ciudades o pueblos que no conocías o volver a visitarlos, por supuesto los bares y restaurantes tienen un lugar importantísimo en estos eventos.
Y partidos… hay muchos partidos. Y por consiguiente entrenadores que van a ganar el torneo desde el minuto uno, otros que intentan que se sientan bien los jugadores y aprovechan el torneo para conocerlos más en otras facetas, y que entre ellos hayan lazos más fuertes. Descubres personas o facetas de ellas que ignorabas por completo. Entrenadores que pueden hablar con otros entrenadores, algunos que evitan hacerlo, a veces por timidez, otras veces por soberbia.
Jugadores tranquilos porque no sienten la presión de la liga, otros en cambio que no pueden disfrutar y jugar sin presión ni en torneos totalmente amistosos. Jugadores lesionados, pero que acompañan a sus equipos, con el esfuerzo que eso supone, pero sabiendo la importancia de la responsabilidad cuando formas parte de un grupo. Las charlas por las noches cuando ya están las luces apagadas y los entrenadores creen que duermes, el temer el momento de la comida para algunos porque seguramente no acertarán sea cual sea el plato que les pongan… sé de primera mano, de dos jugadores americanos, que en los desplazamientos su alimentación, no iba mucho más allá del pan con mantequilla, y alguna bolsa de Doritos, pero no habría que olvidar que la alimentación va muy ligada con la alimentación que hagamos.
A veces suele haber MVP, y ahí vemos los nervios cuando van a anunciarlo, y es importante saber que se tiene en cuenta por parte de los que lo deciden, y la humildad imprescindible de quien lo recibe.
Padres que se pasan animando los 40 minutos como si fuera el último partido de la fase final para conseguir el anillo. Y no digo que no esté bien animar… pero he visto estos días animaciones con exigencias, y con humillaciones escondidas hacia los rivales. También he visto jugadores muy pequeños, saliendo al centro de la pista a reunirse y luego aplaudir a la grada.
¿Sabéis que me pasa? Que desde siempre he pensado que la vida es sólo una y no sabemos cuánto nos va a durar, y que creo que cada etapa se ha de vivir como toca, y que los niños son sólo niños unos pocos años de su vida, y que alevín sólo eres dos años en tu vida, y así con cada categoría que pasemos. Y veo y oigo entrenadores, que postulan creando rutinas en sus jugadores, y que al final se les pide que actúen como si de sénior se tratara… y la inocencia y la espontaneidad de los más pequeños, muchas veces la tapamos con mandos teledirigidos manejando nosotros lo que han de hacer.
En un torneo jugaban unos niños de 7 y 8 años, a uno le metieron sin querer el dedo en el ojo. Paró, lloró y continuó. Un compañero suyo le dijo: “Tío eres muy valiente”. Me encanta… En otros partidos jugaban dos hermanos que se han desplazado fuera por motivos de trabajo, y han venido a pasar las vacaciones y a jugar con sus antiguos compañeros. Para mí al final… esto es lo que hace que los torneos sean momentos de aprendizaje maravillosos. El poder conocerte más, todos con todos, entre padres, entre compañeros, con los entrenadores. El que crezcas con los torneos y los recuerdes con el paso del tiempo, que cuando dentro de dos años vayas a jugar contra un equipo que conociste en un torneo, te puedas saludar antes de jugar.
El deporte nos hace grandes pero sobretodo debería hacernos mejores personas, y en los torneos si sabemos buscar, hay mil y una oportunidades para poder aprenderlo.

6 respuestas a «Torneos en Semana Santa.»
Gracias Ester! Sin ninguna duda la experincia, los amigos y el deporte hacen pocos los kilómetros recorridos. Nos ha encantado el artículo, es tal cual lo expresas: un cúmulo de emociones y una vivencia q recordaremos de por vida!!!
Saludos
Hola Isabel, que ilusión veros en el torneo, y también tus palabras. Mil gracias por escribir, y un abrazo enorme para los cuatro.
Esther! Gracias! Sensacions compartida Y vivencias al 100%!
Hablaremos en persona Y comentaremos «las partidas» del campo, gradas y experiencias! Me encantan tus escritos! Y como Tere: los visualizo 😉
Del torneo que he estado te puedo decir que me ha encantado, però también me he enfadado, reido, llorado, compartido, hablado, disfrutado Y VIVIDO.
Gracias guapa!
Si Neus a ver si hablamos y comentamos!! Tú sabes la diferencia entre vivirlo de jugadora y ahora como madre. Muchísimas gracias por lo que dices, y me alegro que puedas visualizar lo que lees. Un abrazo enorme y feliz día.
Que bé 👏🏼👏🏼👏🏼
És el que vivim per setmana santa a Cambrils amb els equips de bàsquet. Ho has descrit mb i ho he anat veient mentalment. I amb el mundial et hem viscut el mateix. Les famílies vestides per recolzar els seus fills i equips, els jugadors cridant de felicitat si guanyaven o els veiés més tristors.
M’encanta com expliques el que has viscut i segueixes vivint👏🏼👏🏼🥰🥰🥰
Muchas gracias Tere una vez más. Es que hay tantas cosas en los torneos… Un abrazo tan fuerte y nos vemos mañana!