Parálisis por análisis.

Hace unos días uno de mis sobrinos, en una conversación, hizo servir la expresión “Parálisis por análisis”. Y me hizo pensar, en esas veces que le damos tantas vueltas a algo, que al final se queda tal como estaba. Y en otras ocasiones, en las que el “y si…” ganan la partida a la vida. 

Valorar pros y contras de cualquier situación está bien, porque a veces nos fijamos en los beneficios y cuando llegan los costes, todo se nos hace una montaña, pero una vez que se valora… El siguiente paso es moverse. Porque si nos quedamos en el miedo que dan a veces los “y si…” no haríamos nada. 

Creo que hay ocasiones en que la demora y esa parálisis, llega después de tanto analizar, y tal vez, se analiza tanto porque da miedo lo que pueda pasar después de hacerlo.

A veces es más fácil no hacer nada, porque así no asumes ni arriesgas nada. Pero si no haces nada… normalmente… no pasa nada. Y hay veces, que el nada que hay que hacer ha de ser consciente, de que ese nada es la mejor opción. Pero no un nada de dar vueltas y vueltas a alguna situación, o a no tener iniciativa, o no querer dar un paso adelante. Un nada que es la mejor elección.

Y el tiempo ni se para… ni lo puedes tirar para atrás, salvo el día de cambio de hora, y parece que va a dejar de existir. En el colegio se lo digo muchas veces. El tiempo no vuelve. Una vez que ha pasado ya está, ya fue. Ya lo gastamos, o lo utilizamos, depende. Así que si tienes algún tema pendiente, estaría bien que buscaras alternativas para poder moverlo. 

No importa si se mueve mucho o poco, pienso que lo importante es que se mueva. Porque no se sube el Everest con un paso, ni con dos ni con  tres. Es poner un pie tras de otro, hasta conseguir llegar a la cima. 

Leía estos días sobre las “Mejoras marginales” algo que hizo que Dave Brailsford, director de rendimiento del equipo de ciclismo británico pasado el año 2000, consiguiera una serie de medallas y de hitos inéditos para ellos.

Él apostó por buscar la mejora de un 1% en diferentes aspectos. Su trabajo no iba de cómo conseguir el oro, sino de todas las pequeñas cosas, que sumadas hacen que suban tus posibilidades para estar en lo alto del podio. Os recomiendo buscar información sobre ésto. James Clear lo explica súper bien en su libro “Hábitos atómicos”.

Porque a veces nos perdemos a lo grande dentro de lo enorme, y nos parece inalcanzable. Pero si nos fijamos en lo pequeño, estaremos en el camino de construir lo grande que queremos. 

Venga, yo confío en ti, estoy segura que podrás moverte en algún tema que tengas parado, porque el 1% está ahí para todos.

¿Me lees?

Recibe mis publicaciones en tu buzón. Para más info: política de privacidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *