Noche de Reyes.

La noche de Reyes es la noche de regalos por excelencia, bueno junto con la llegada de Papá Noel. Me hace gracia la guerra a veces entre estos personajes, como si fueran mejor unos que otros, como si en realidad se tuviera en cuenta muchas veces el porqué de estas fiestas. A veces escucho defender a los Reyes Magos ante Papá Noel, como si se hablara de herejía hace muchos siglos. Y me pregunto, ¿en verdad somos conscientes de que papel ha representado cada uno en la historia?, y por otro lado…bajo mi humilde opinión, ¿y qué más da?

¿Qué diferencia hay entre que un niño o un adulto se despierten y encuentre regalos el día 25 y los hayan traído en trineo, o que esa ilusión se tenga el día 6 y haya llegado en camello? Algunos lo defienden apelando a la religión, cuando en el resto del año no la tienen en cuenta.

Parece que constantemente nos tengamos que posicionar de un bando o de otro, y según con quien hables excusarte, o defender lo que crees.

En mi familia siempre hemos celebrado la noche de Reyes, pero desde hace unos años…Santa Claus pasa por casa a dejar algún detalle y eso me encanta. Sigo preparando la bandeja con galletas y algo de licor para los Reyes, igual que agua para los camellos. Y digo yo… ¿si todos dejan lo mismo para beber?, Dios nos libre!! Jajajaja. Pero entonces es cuando pienso en la magia, esa que sabéis que me encanta. No sé si por trabajar con los más pequeños, ya que es algo que me apasiona desde bien niña, cuando imagino lo que sucede en noches como ésta. Los nervios de que habrá dentro del paquete, de eso que esperas y no está, o lo que ni sabías que eran conscientes que te iba a encantar.

Y es que yo soy de las que les encantan los regalos, no sólo recibirlos, hacerlos…pensar en esa persona y en que le pueda gustar. Como se sentirá cuando lo vea. Para mí el regalo empieza en el momento que en tu cabeza ya imaginas para quien va a ser, o que lo ves y dices, esto es para… Pero entiendo que esto es un poco como Harry Potter, o te gusta o eres un “muggle”, pues o eres de los que te gusta hacer regalos, o de los que un amigo invisible equivale a una carga parecida a subir con la compra hasta el 6º piso sin ascensor.

Y cuando hablo de regalos…no siempre son comprados. Para mí el regalo es algo que va más allá del dinero que ha costado, del tamaño, de querer devolver lo que te han hecho a ti… Hay veces que cuando vale poco, creemos que no tiene tanto valor, o si es de tamaño pequeño, compensamos con algo más… Igual pensáis como yo en la gente que no tendrá regalos esta noche, y como decía Jo March en Mujercitas, “Una Navidad no es Navidad sin regalos”. Estoy totalmente de acuerdo con ella, por eso os digo que para mí los regalos no sólo se compran con dinero, y tampoco me refiero a que hemos de regalar tiempo, o que este año nos regala 365 días…¿acaso lo sabemos seguro eso?…Ojalá fuéramos capaces de centrarnos en lo que tenemos ahora…y si estamos respirando es que estamos vivos, así que ya tenemos el primer auto regalo del día, a partir de ahí, una frase en un trozo de papel, un dibujo, una piedra, una rama, un anillo hecho de alambre, unos lapiceros de colores, o un vale por un abrazo de los que aprietan… no sé cada uno sabrá que puede hacer feliz a esas personas que quieres.

Porque al final todo sale y llega al mismo sitio para mí…al corazón. Y como rige en el Reiki y que me encanta, “Sólo por hoy”…no hace falta ir más lejos, de momento sólo por hoy, intenta estar presente cuando estés con las personas que te llenan el alma.

En “Polar Express” oyen el tintinear del cascabel porque creen, yo estoy nerviosa porque no se me olvide dejar el balcón abierto esta noche, y es que yo…también creo. Ojalá a ti te pase lo mismo, porque de verdad creo que “Una Navidad no es Navidad sin regalos”.

 

 

 

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