Mipueblo

Igual pensáis que me he equivocado en el título al poner “mipueblo” escrito junto…pero así es como lo siento y como lo llamo cuando hablo de él. Barbadillo de Herreros es “mipueblo” así todo seguido como los niños en el colegio me llaman “estherneila”.

Hace tiempo que tenía ganas de dedicarle un ratito, y que mejor que escribirlo directamente sentada mirando las montañas. Una vez uno de mis sobrinos de pequeño salió del colegio preocupado, y me dijo: “Esther, ¿sabes que hay niños que no tienen pueblo?”. Para él era como impensable, y son reflexiones de esas que ni te planteas hasta que un niño en su cabeza inocente y libre te lo hace cuestionar. Porque no…todo el mundo no tiene un pueblo de referencia.

En mi caso me siento súper afortunada, por tener pueblo y porque además sea por partida doble, es el pueblo de mi madre y de mi padre.

Si estás leyendo esto y tienes pueblo me entenderás, y si no lo tienes, voy a intentar explicarlo de manera que consigas llegar hasta el mío y sientas que también te toca un poquito de él.

Mis recuerdos llegan lejos, a mis primeros veranos aquí, yo muy pequeña, siempre junto a mi hermana y a mi tía que era como otra hermana mayor. Me acuerdo de la primera casa, del burro y la cesta donde nos llevaban, los conejos con colas blancas, la tabla para ir a lavar al río, el yunque, orinales debajo de las camas, el sonido de la madera en el suelo, y la fuente de cuatro caños, ella siempre ha estado ahí, como recordando que todo debe fluir, que nada se detiene, que pase lo que pase seguirá trayendo agua nueva cada día, a cada momento.

Poco a poco según íbamos creciendo empecé a ser consciente de la carretera que nos traía desde Salas hasta aquí, esos 20 km mágicos, que en cada curva esconden una historia, y que conseguían que se te acelerara el corazón según te ibas acercando a Barbadillo. Que la última recta tuviera unos árboles enormes que cubrían ese último kilómetro hacía que te sintieras como en las entradas a las grandes mansiones, o palacios. Pero un día los talaron…todos…lloré, bueno noté como si se me partiera el corazón y me doblara entera, así me sentí. Sé que no fui la única, pero ahora vuelve a haber árboles, que están empezando a imitar a los que hubo antes que ellos.

Y en esa época maravillosa que tu única faena es estudiar, el esfuerzo de todo el año no iba dirigido a aprobar sin más, mi objetivo era claro, si suspendía, tendría que ir en septiembre, con lo cual me quedaba sin Costana, las fiestas del pueblo. Por lo tanto ya me preocupaba de llegar a junio con todo limpio. Estar a más de 6 horas en aquellos tiempos del pueblo no te daba la facilidad de ir y volver como si nada.

Tardes de río, con agua congelada que baja directa de la sierra y te hace renovar energías al sumergirte en ella, una casa en la que nos juntábamos tíos, primos y abuelos, cuando llegó el lavabo abajo en la cuadra, gaseosa en envase de vidrio, leche recién ordeñada, la furgoneta que trae el pan y va pitando por el pueblo, comer ese pan de vuelta a casa y oír “si comes pan por la calle no te casarás”, tardes de pipas y de paseos, meriendas en Santa Icilia, comidas en la sierra con espectáculo incluido, noches en el salón, y la Virgen de Costana, que igual que la fuente… siempre está, y siempre estará.

Mipueblo y yo hemos ido cambiando en nuestra manera de relacionarnos, supongo que así es la vida, desde que vienes y en casa estás lo justo para reponer fuerzas, desayunar, comer, y cenar, porque la merienda era en el río, hasta que como ahora me apetece disfrutar el pueblo de otra manera. De asentarme como él, de mirar un poco más para dentro que para fuera.

Podría escribir un libro entero de anécdotas y sentimientos, de hecho no descarto hacerlo, por ahora os dejo este inicio.

Yo viví esa época en que en Tarragona me consideraban castellana, y cuando venía aquí era la catalana. Después de tiempo de no saber bien ni de dónde era, creo que a mi edad ya empiezo a descubrirlo. Mi hogar está en Tarragona, allí emigraron mis padres en su día, pudieron empezar una vida y nacimos los tres, allí descubrí lo que es la Navidad, y allí tengo mi trabajo, mis amigos, mi familia y un hogar con la persona que quiero.

Y luego está mipueblo, mi esencia, donde están mis raíces, donde todos mis antepasados tuvieron su historia, fuera buena o mala, la que fue estuvo bien, porque gracias a ella puedo estar hoy escribiendo estas líneas.

Mipueblo huele a tierra mojada y a chimenea, sabe a agua de la fuente y a pan con chorizo, vistas a montañas espectaculares y a estrellas infinitas, con las manos descubres el tacto de las moras negras en septiembre y si escuchas bien cuando entras en el prado de Costana, ahí podrás oír lo que es el silencio.

¿Me lees?

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12 respuestas a «Mipueblo»

  1. Virginia

    Que bonito Esther!! Me encanta tu descripción del pueblo. Tengo esos mismos sentimientos …he revivido mis veranos..gracias 😘😘

    1. Esther Neila

      Pues me hace mucha ilusión!! Gracias a ti por escribir. Me alegro que te haya llevado de vuelta a esos veranos. Mil gracias por el comentario. Un abrazo fuerte.

  2. Ángel

    Muy buen Esther. Aunque mipueblo no sea tupueblo.

    1. Esther Neila

      Mil gracias Ángel…pero gracias a una mujer de tupueblo vivió mi abuelo…de ahí Peloto… así que de alguna manera si compartimos pueblos jajajaja. Un beso grande.

  3. Neus Roig

    Que bonito Esther!!
    Que bonitas todas las sensaciones, las vivencias descritas, los recuerdos…
    Tengo una visita pendiente a «tupueblo» 😉
    Un abrazo muy fuerte! !!
    Hoy no iré a mi pueblo (ganas no faltan) pero sí me voy a pasear por el entorno de Tamarit, ya ves lo enlazo con otro escrito turó.
    Un beso

    1. Esther Neila

      Muchas gracias Neus….y sí Tamarit también trae recuerdos y emociones…es cierto lo de la visita pendiente… ojalá se cumpla. Un abrazo enorme

  4. Silvia

    Precioso, único, mágico, alegre, triste, emotivo, tranquilo, y podria seguir. Asi es MIPUEBLO.
    Prima, como siempre, genial.
    Besos

    1. Esther Neila

      Cuántos adjetivos y cuántas verdades! Te veo en la manta de cuadros en la sierra…muchas gracias prima! Un beso fuerte.

  5. Junky

    Me encanta leerte, tal como me encanta hablar contigo…. Yo he pasado muchos días en pueblos, pero no puedo decir que tenga «mipueblo». Por parte de mi madre, la cosa está complicada; ser hija de un jefe de estación de tren, estuvo en Molins de Rei, Martorell, Portbou, El Vendrell, Salomó y Tarragona. Mi padre, de Porrera, pero con 4 años se vino a Tarragona, y sólo teníamos contacto con un primo suyo que nos cambiaba vino por avellanas del huerto de mi abuela materna.
    Luego, los veraneos. Muchos en el Hotel La Capella de l’Espluga de Francolí, ahora casa de colonias, en la Fonda Torres de Arbúcies,…
    Total, todo eso ha hecho de mí un urbanita con nostalgia, que en cuanto puede, se mezcla en un pueblo donde no le hagan sentir forastero.

    1. Esther Neila

      No sabes lo que te agradezco que escribas y lo que dices. Me encanta que hayas compartido parte de tu historia. En la vida hay cosas que no podemos escoger, pero sí elegir de que manera las vivimos. Me gusta mucho el resumen que haces al final, y que lleves el sentimiento del alma de pueblo dentro. Tu familia lo ha vivido y tu esencia no lo olvida. La Espluga…Poblet…es donde siento la paz más parecida a la de mipueblo…Un abrazo para los cuatro.

  6. Oscar

    Bonito texto Esther, gracias por revivirnos los sentimientos de «nuestropueblo»

    1. Esther Neila

      Muchas gracias primo.. Pienso en el cassette y los bailes que nos enseñaba tu padre. Tuve tanta suerte de vivir todo eso y lo que hemos vivido juntos todos los primos. Un beso tan grande.