Hace un tiempo escribí acerca de una entrevista en la radio en la que me preguntaban que creía que era mejor los tres puntos o el buen rollo. Hablábamos de deporte de formación, y lo dejé muy claro, el buen rollo, los tres puntos solos no valen de nada. Y lo creo de verdad.
Pero… ¿y cuándo hablamos de equipos sénior que se juegan categorías?
Estamos en una época de la temporada en la que se va perfilando la clasificación, en la que los fines de semana se dan resultados a veces sorprendentes, equipos que van arriba y pierden contra los de abajo, rivales directos que se enfrentan en las últimas jornadas, equipos que están en tierra de nadie y van a entrenar y a jugar con la tranquilidad de la faena hecha. Y así podría seguir enumerando situaciones, que están viviendo entrenadores y jugadores.
Y si hablamos de categorías amateurs donde lo único que mueve a los componentes de los equipos es la pasión por un deporte, todavía son más las emociones que se van viviendo jornada a jornada.
Y claro aquí ya sí que se necesitan los tres puntos, porque depende el subir o el bajar de los resultados de los partidos que vas disputando. Ah pero… sin buen rollo… puede que te sirvan los tres puntos, pero la situación personal del equipo será difícil, y la experiencia me dice que los equipos que no tienen una buena relación entre ellos o con el entrenador, acaban diluyéndose y convirtiéndose en estadísticas de abandono del deporte.
Hoy he ido a ver un partido de un equipo que está en la parte baja de la clasificación y jugaba contra un rival directo a la par que era un derbi en la ciudad. Un equipo que ya empezó tarde la pretemporada y que durante el año se ha ido encontrando con diferentes situaciones complejas que sortear.
Cuando saltas obstáculos no individualmente sino como equipo, el crecimiento es mayor, y eso suele verse en la manera de jugar y de estar en la pista. Aunque a veces no acabe con la recompensa de los tres puntos que parecen tan necesarios. En ocasiones se dice que hay jugadores que juegan con una carga encima, como si de una mochila se tratara. Según de qué manera transcurre la temporada, hay veces que parece que esa mochila se llena con las cargas de todos los componentes del equipo y por solidaridad la acarrean todos en la espalda.
Ya he escrito en algún post sobre John Wooden, un entrenador que ganó prácticamente todos los campeonatos que disputó, y me fascina que nunca pidiera a sus jugadores que salieran a ganar, lo único que les pedía es que al acabar el partido volvieran al vestuario sabiendo que habían dado todo lo que podían dar. En los cursos siempre explico que realmente se ha de exigir a cada uno que dé el máximo que pueda dar, siendo conscientes que el máximo de cada uno no será el mismo. Como entrenador hay que conseguir que el que pueda dar 10 dé 10, pero el que puede dar 100 dé 100. Y que cada uno sepa que es lo mejor que puede aportar al equipo.
Llegado a este momento de la temporada, pienso que es fundamental el haber conseguido que un grupo de jugadores los cuales llegaban cada uno con su mochila llena de diferentes cargas, que les impedía dejarse ir, hacer en los partidos lo mismo que hacen en los entrenos y disfrutar a la hora de jugar, parece que han ido encontrando la manera de abrir la cremallera y empezar a soltar lastre.
Hoy les he visto más ligeros, llevaban menos peso encima a la hora de jugar, y eso ha hecho que durante gran parte del partido la mayoría de decisiones tomadas fueran las correctas, aunque a veces no vinieran seguidas de una buena ejecución. Hay que ser conscientes que los del equipo contrario también juegan, y que hay partidos que haces lo más que puedes, y estás en la línea correcta pero no te llevas los tres puntos.
Pienso que la madurez como equipo que están consiguiendo hará vaciar sus mochilas por completo, y dejará espacio para recoger los frutos que se llevan sembrando toda la temporada. Por algo estamos en primavera no?

2 respuestas a «El valor de los 3 puntos.»
Siempre haces que lo que explicas sea tan claro y facil…
Como te agradezco que digas eso… Muchísimas gracias, a ver si consigo ir llegando a la gente. Un abrazo enorme.