Llevo días aplazando escribir sobre esto. La muerte de Kobe Bryant zarandeó al mundo. A grandes y a pequeños, a gente del baloncesto, y a personas de otros deportes, pero no sólo ahí, sino que llegó a todos tanto si tuvieran relación con el universo de la pelota naranja o no.
Que encima se fuera junto a su hija, aumenta el dolor, si cabe más sufrimiento en una pérdida. Así como el resto de personas que se encontraban en ese helicóptero.
He visto a niños y adolescentes no saber qué hacer ante esta muerte, gente que gracias a Dios no ha conocido pérdidas cercanas, y que se encuentran ahora con que alguien a quien admiraban, en quien se reflejaban, esas personas que crees que están por encima de lo terrenal ya no están.
Y lo sé bien porque a mí me pasó. El día del accidente de Fernando Martín, lloré, me enfadé, y no entendía nada. Sé que hay personas que no tienen ídolos, ni personajes, o jugadores en los que mirarse y a los que admirar. Yo en cambio sí tenía, y Fernando Martín era el mío. Con él empecé a disfrutar del baloncesto de verdad. Verle pelearse con Audie Norris, tirarse al suelo o enfadarse. Para mí era el símbolo de luchador por excelencia. Con él llegó el 10 a mi vida.
Él despertó mi pasión por hacer estadísticas, en sus partidos, cogía mi libreta de once anillas, y ahí apuntaba sus rebotes, sus tiros, las personales, todo lo que hacía. Después tuve la suerte de debutar como delegada oficial en un equipo sénior masculino, el cual entrenaba mi cuñado y en el que jugaba mi hermano. Así que como quien no quiere la cosa entré en otro mundo de baloncesto. Parecerá contracorriente a lo que se está viviendo hoy en día, donde las campañas con un ojo tapado, te dicen lo que te estás perdiendo por no ver deporte femenino. Yo justamente viví lo contrario, venía del deporte sólo femenino y para mí fue abrir los dos ojos y empezar a ver la luz entera.
Y volviendo al principio… se siguen repitiendo los homenajes a Kobe, se siguen recordando imágenes y vídeos, y sigue habiendo un hueco dentro del corazón de muchas personas.
Cada vez más, creo que la vida es muy corta, que tienen razón cuando dicen que cuánto más tiempo pasa, más rápido lo ves volar, que no sabemos lo que hay después pero sí lo que tenemos aquí y ahora. En la clase constantemente surge la pregunta y ¿después? Y yo pienso, primero ahora, después viene luego, que se convertirá en ahora otra vez.
Alguien me dijo que después del 1 viene el 2. La vida es demasiado corta para saltarnos números. Ojalá consiguiéramos dar gracias por lo que tenemos y por lo que estamos viviendo ahora. Y no me refiero a vivir a lo loco como si no hubiera un mañana. Sino a valorar lo que es seguro que sí tenemos ahora, y valorar lo que estamos viviendo ahora. Y soy consciente que gramaticalmente no está bien repetir una palabra en tan poco espacio de frases pero… AHORA es para mí muy importante. Ojalá no utilizáramos el tiempo que tenemos en preocuparnos por situaciones que ni siquiera sabemos si se van a producir, o en añorar lo que queremos y no tenemos, o en enfadarnos así de gratis, o en ignorar a los que tenemos cerca y nos quieren. Si fuera dinero nuestro tiempo, seguro que miraríamos en que banco o donde invertir para sacarle más rendimiento. Pero el tiempo es eso, tiempo, inviértelo de la mejor manera, agradeciendo a las personas que están contigo, agradeciendo lo que tienes, saboreando las oportunidades que te da la vida, y sobretodo haciendo lo que te hace feliz y consigue que estés tranquilo.
“La vida es muy corta como para estar triste o desanimado, sonríe y sigue con ella.” Palabras de Kobe Bryant. Me encanta saber que mi “Sonríe y palante”, tiene algo de Mamba Mentality. Porque estoy segura, que esa es la actitud.

4 respuestas a «¡Ahora!»
Després de l’1, va el dos. La hice mía el día que en una campaña de donación de sangre yo no daba abasto con las entrevistas previas y los candidatos se ponían nerviosos en la cola.
Y con la edad he añadido otra. Lo importante es vivir y llenar la vida de cosas para contar, que el corazón nunca sabemos ni cómo ni cuándo se parará. Así tendremos cosas que contar.
Enhorabuena, Esther. Sigue con tu blog, me encanta.
Pues a mí me encanta lo de llenar la vida de cosas para contar. Gracias por compartirlo. Y sí, no sabemos cuando se nos parará el corazón, y como dice Carlitos en una viñeta de Snoopy…un día de esto nos vamos a morir, a lo que el otro responde… sí, pero los otros días no. Esa es la idea. Un abrazo enorme y feliz semana.
Com sempre 👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼
Mencanta 😘😘😘
Y como siempre….mil gracias por apoyarme en esta aventura. 💖💖