Yo y ya.

¿Os suena eso de lo quiero ahora y lo quiero para ya? Tal como vivimos en la actualidad, pienso que funcionamos así adultos y pequeños. Porque cuando estás en clase mirando la faena de algún niño, y viene otro y te pone su libro o su hoja delante de la cara para que veas la suya, se asimila pienso, a cuando estás viendo una película, te suena el actor pero no sabes de dónde, y vas al buscador para averiguarlo.

Estamos en un momento en que la inmediatez existe en casi todo, y o empezamos a filtrar, o creo que el futuro va a llegar cargadito con buenas dosis de frustración.

Una de las frases que creo repito más en el colegio es, piensa que no estás solo en el mundo. Se piensa en yo y se quiere en ya. Pero luego hablamos de empatía y de saber ponerse en el lugar del otro, y también de que hay que pensar en uno mismo para poder estar bien, y así poder estar bien con los demás.

Y creo que desde muy pequeños, se debería trabajar en ayudar a encontrar el equilibrio entre esos dos conceptos. Porque pienso que muchas veces los propios adultos nos liamos con ellos, y así es complicado poderlos transmitir.

Encontrar el equilibrio entre ponerme en el lugar del otro, y  pensar en mí y en lo que yo necesito, es una de las claves de la vida. Así lo pienso y así lo siento. Porque cuando te puede más que los demás estén bien, que pensar en cuidarte a ti mismo, el desequilibrio te lleva a vaciarte y por consiguiente, no quedas. Pero por otro lado si primero vas tú, y después tú también, y si te sobra tiempo también va para ti. Te desbordas en ti mismo.

A no ser que vivas apartado en algún lugar cual ermitaño, tu vida la vives en sociedad, seas más o menos prolífero a rodearte de personas. En algún momento seguro, estarás en contacto con ellas. Por lo tanto, si nuestra esencia esa de la que tanto os hablo, estuviera dentro de un vaso, si sólo doy y doy, me quedo sin ella. Y si no doy, y sólo me miro mi ombligo, lleno tanto el vaso que se derrama, y tampoco la voy a encontrar esa esencia.

Sin embargo, si diéramos, a la par que rellenamos, si conseguimos ese equilibrio, entre estar por los demás, y tener en cuenta lo que yo necesito, el vaso, siempre va a estar en el límite de esencia justa para poder desplegar lo que sea que yo haya venido a aportar a este mundo.

Y ahí volvemos al trabajo ese que pienso todos de alguna manera debemos hacer. Primero mirar hacia dentro y mirar nuestro vaso de esencia a ver como lo llevamos. Cuanta tenemos dentro, si hay poca, sabes que te toca hacer algo para ti, para estar bien tú y así poderla rellenar, y si por el contrario el vaso está que sobresale, tal vez es que has dejado de ser consciente de lo que necesitan las personas que tienes cerca.

Sé que siempre insisto en la importancia de trabajar desde que los niños son muy pequeños en todos estos aspectos, porque se tienen que entrenar, para que luego te salgan solos en tu edad adulta. Recuerdo hace años, habíamos repartido caramelos en clase, y les dijimos que se los podían comer después. Al llegar a buscar a los niños, un padre me dijo, no pasa nada porque se lo hubiera comido ahora, y yo le respondí, tienes razón, lo que tampoco pasa nada porque se lo coma después. Era un caramelo.

Hay en ocasiones que el “para ya” es urgente, y como adultos nos toca descifrar que momentos son. En cambio hay otros que aunque causen malestar, el saber aplazar que no sea inmediato, justo eso les va a reportar más beneficios para un futuro.

¿Qué tal llevas tu vaso de esencia? ¿Y la lista de lo que sí es para ya, y lo que puede esperar? ¿Y equilibras lo que piensas en ti y lo que piensas en los demás? Por hoy no hay más preguntas… Sólo recordarte que tu esencia es tuya, y tu vaso… también.

8 respuesta a “Yo y ya.”

  1. Lo peor de haber cambiado de colegio es no poder verte tan a menudo. Pero por lo menos podemos seguir leyéndote. Eres maravillosa. Gracias infinitas por todo. Te queremos mucho.

      1. Gracias por poderte leer. Reflexiones muy ciertas. Como cuesta encontrar elquilibrio entre dar y recibir. Uffff!!! Gracias, gracias, gracias💫💜

        1. Gracias a ti por leerme Claustre. Sí que es difícil sí… ya lo sabes…pero creo que es la clave. Un abrazo enorme.

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