Un café para llevar.

Es posible que alguna vez hayas pedido un café para llevar, y tanto da si es solo, con leche, manchado, largo, corto… Normalmente te lo sirven en un vaso con una tapa.

A partir de ahí surgió hace unos años mi teoría, la del café para llevar. Empecé a pensar en la esencia y la intuición de las personas como la bebida del interior del vaso, y en la tapa como cualquier cosa impidiendo que éstas salgan al exterior.

A medida que vamos creciendo y nos socializamos, vamos cambiando maneras de hacer incluso a veces de sentir y de ser, para adaptarnos al entorno en el que estamos en ese momento. En la última reunión de padres que tuve la suerte de poder hacer presencial antes del confinamiento, les hablé de esta teoría. De cómo en la vida, a veces sin darnos cuenta y de manera inconsciente nos vamos poniendo tapas encerrando nuestra esencia e intuición en el interior.

Hay presiones en la vida que llegan sin que las busques, ni las pidas y ni tan sólo las quieras, pero hay otras que son gratis y nos las ponemos a nosotros mismos.

Con cada una de ellas nos vamos cerrando con una tapa más, y ya sabéis que pasa… Cuantas más tapas, más difícil que salga tu verdadero yo afuera. Cada uno nacemos con una esencia que no tiene nadie más. Tienes suerte si a medida que pasan los años vas viendo la necesidad de mostrarte como eres, de no tener que estar continuamente adaptándote a lo que sea que haya fuera y a tu alrededor. Y no me refiero a que cada uno haga lo que quiera cuando quiera y como quiera, para nada. Me refiero  a no sentirte mal porque te gusten cosas diferentes al resto, porque tapes mucho a tu hijo, o porque le lleves sin chaqueta, porque le permitas comer alguna chuche o  que se lo tengas prohibido… Que no te sientas mal si quieres estudiar algo que crees te hará feliz aunque no sea lo que se espera de ti, ni sufras la vida por querer agradar a los demás.

El propio pensamiento muchas veces nos pone tapas sin darnos cuenta, en ocasiones viene activado por historias que nos vendemos a nosotros mismos hasta que nos las creemos al completo, y a veces viene activado por la sobreinformación de la que disponemos en la actualidad.

Lees en un grupo de whatsapp algo y eso se graba en tu interior, y a veces depende de lo que confíes en tu instinto te llega a influenciar de manera, que pones en duda lo que te dice tu esencia interior. Igual que cuando buscamos información en internet  para saber acerca de algún tema, o tal vez sin buscarla la encontramos, noticias y noticias que nos hablan de temas, hasta que lo asumes como algo tuyo. Y yo digo, ¿acaso un gato va a buscar en internet que debe hacer cuando alguien se acerca a sus crías?

Me parece curioso que justo lo que nos distingue de los animales, nos está haciendo perder lo mejor que tenemos que nos une a ellos. Hemos versionado la razón de manera que bloquea nuestro instinto en muchas ocasiones. Y si perdemos nuestra esencia ¿qué nos queda? Cada uno respecto a nosotros mismos en el camino de la vida vamos sabiendo lo que nos conviene y lo que no, lo que nos hace bien y lo que no, lo que nos aporta y lo que no. Estaréis de acuerdo que eso no se puede enseñar en el colegio, que eso te lo da la vida con lo que te va pasando, si tú te escuchas bien delante de cada experiencia que te ocurre.

Creo que es responsabilidad nuestra primero buscar en nuestro interior y mirar hacia arriba a ver cuántas tapas nos hemos puesto o nos hemos dejado poner. Identificarlas para podérnoslas quitar, y así dejar salir nuestra esencia y nuestra intuición sobre qué es lo mejor hacer en cada ocasión.

Hace poco escuché en una charla una frase que me encantó, “cada uno hace lo que puede con lo que tiene”, ¿os imagináis lo que podríamos llegar a hacer si lo que tenemos no estuviera encerrado entre un montón de tapas?

2 respuesta a “Un café para llevar.”

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