Solo de ida.

“SÓLO DE IDA”

Casi no podía ver. En la calle brillaba el sol, pero ella vivía en la oscuridad. A pesar de los ojos hinchados consiguió abrir la puerta.

Pidió a Dios que no chirriara la cerradura, y se lo concedió. Agachó la cabeza y se puso las gafas de sol. Deseó que las monedas que llevaba en la cartera fueran suficientes. Caminaba tan deprisa como sus golpeadas piernas se lo permitían. Nunca pensó que lo conseguiría, tampoco imaginó que hubiera vida en el infierno. Y en él vivió.

La hilera de taxis le decía que estaba cerca y el aviso por el altavoz se le antojó la voz más dulce que había escuchado en mucho tiempo.

Llegó a la ventanilla y sin quitarse las gafas de sol pidió, – un billete para Salou por favor. Suspiró al ver que le alcanzaba con las monedas que tenía. El empleado de Renfe le preguntó: – ¿Ida y vuelta? Entonces se atrevió… se quitó las gafas y dijo – He vuelto muchas veces, pero ya se acabó.

Subió al tren. Por megafonía se avisó que iba a efectuar su salida. El tren arrancó, y temblaron los dos: el vagón y su corazón.

 

 

 

 

 

 

2 respuesta a “Solo de ida.”

  1. 👏👏👏Com en tots els teus escrits.
    Aquest m’ha emocionat moltíssim 🥺 i m’ha arribat al cor.
    Segueix així i arribaràs a ser una extraordinària escriptora💖💖💖

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