Sobre corazones rotos…

Trabajar con niños es un lujo de esos, de los que tienes cada día y cada momento que vives con ellos. Hubo una vez que en clase, una niña de las que lleva la sonrisa tatuada, estaba sentada con los brazos cruzados, y con una mirada como las que pongo yo desde pequeña a veces, y por las que mi madre a menudo me decía: “un duro por tus pensamientos”. Así que me acerqué a ver qué pasaba, y su compañera de al lado me dijo: es que le han roto el corazón.

Así con 5 años. Y con un corazón roto. El curso anterior un niño quería ser su novio y ese año le había dicho que ya no.

Y puede que os preguntéis, ¿con 5 años se puede tener un corazón roto? ¿En serio?

Sabéis que pienso yo… que sí.

Lo he vivido durante estos años tanto a nivel personal como profesional. Os cuento.

Me dijeron de un corazón roto un niño con 6 años, porque le gustaba una niña de su clase, y otra se lo había ido a chivar. Un niño con 4 años, me dijo que ya le había dicho a su madre que era mi novio, así que ya nos podíamos casar. En otra ocasión un niño lloró y lloró porque yo le explicaba que no nos podíamos casar.

Con 5 años una niña discutía con el niño con el que se iba a casar porque ella le explicaba que aunque se casaran ella quería ir a trabajar.

Y así podría llenar un libro… puede que pensemos que por la corta edad no tienen nada que ver esos sentimientos a los que podamos tener en edad adulta, pero yo pienso que sí.

Pienso que el corazón se nos rompe desde muy pequeños en diversas ocasiones, y no siempre por lo que entendemos por relación amorosa. A veces se rompe por una pérdida, una decepción, una traición, por esperar más de la cuenta, por esperar que te den lo que tú das, por dar y recibir de manera desproporcionada, igual que si es porque tus padres ya no están juntos, se ha muerto tu jugador favorito o has perdido a tu mascota…

Seguro que cada uno cambiaríamos o añadiríamos cosas a esta lista, lo que sí es cierto, es que a veces el corazón duele. Y de adultos como llevamos más vida encima, pues nos duele más, pero eso no quiere decir que de niños no duela.

Y como esos dolores no gustan, pues no se suele hablar. Y cuando los tienes más te vale utilizar todo lo que puedas para que se te pase rápido. Y luego los pones ahí en ese lado donde no quieres recordar, pero que está junto al que te mantienen en alerta para que no te vuelva a pasar, o para ayudarte cuando te pase.

Me gustaría que no se quitara importancia a los más pequeños, cuando se dice, eso es cosa de niños, como si por eso fuera menos importante. Igual si desde la infancia creyéramos en ese dolor del corazón, y ayudáramos enseñando estrategias sobre como curar los corazones rotos, conseguiríamos que el dolor de adultos  durara menos.

A los 5 años duele con tu vida de 5 y a los 40 con tu vida de 40. Pero que duele… duele.

 

 

 

5 respuesta a “Sobre corazones rotos…”

  1. 👏👏Com tots els escrits!!
    Difícil quan tens el cor trencat, t’acostumes a viure-hi.
    I, siiiiii hem de cuidar dels nostres petardets. Són petits però també pateixen com naltrus, els adults.
    🦋🦋🦋💖💖

  2. Hermoso Esther y real, llevamos tatuado esos dolores, algunos sin sanar y van afectando nuestro desarrollo como personas sociales.
    Se debería enseñar desde pequeños el arte de curar emociones dolorosas…….

    1. Cuanta razón tienes Begoña. Gracias por tus palabras. Procuro llevarlo a cabo con los pequeños, y es una pasada de verdad. Un abrazo tan fuerte.

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