Pero…¿es obligatorio?

No sé si te ha pasado alguna vez cuando vas a comer o a cenar fuera, que al darte el menú, y tener que escoger un plato de primero y otro de segundo, entras en colapso porque no sabes por cual decidirte. Eso sin hablar del postre… Y al ver que se acercan a tomar nota, y te entran los nervios de… tengo que decidirme, a la de ya.

Pues algo parecido les pasa a los niños cuando les damos múltiples opciones entre las que puedan elegir. Y con esto, no quiero decir que no puedan escoger, en según qué momento, y entre según que opciones. A lo que me refiero, es que estamos pasando de has de hacer esto porque lo digo yo, a preguntar dando variedad diversa de respuestas para que puedan decidir, en múltiples escenarios de su vida cotidiana.

El caso es, que hay en situaciones en las que aún no están preparados para poder escoger, y ahí entra nuestra figura de adulto para poder orientar, dando estructura y seguridad. Porque si le preguntas a un niño si se quiere poner la chaqueta, es posible que te diga que no. Pero el caso es que tú sabes que en ese momento, hace temperatura como para que se la tenga que poner. A veces cuando les digo en el colegio que se pongan la chaqueta, algunos me dicen, es que yo no tengo frío, y siempre les respondo lo mismo, cariño no he preguntado quien tiene frío, he dicho que os pongáis la chaqueta. Porque si luego fuera, juegan corriendo o saltando y tienen calor, ya se la quitarán, pero en el momento que la necesiten ya la tendrán, y si no siempre la pueden llevar atada en la cintura.

Hace poco hablando con una profesora de otro centro, llegábamos al mismo punto, que cada vez más, cuando en clase les dices por ejemplo que han de hacer un ejercicio y luego hacer un dibujo, hay niños que te dicen, es que yo no lo quiero pintar, o yo no quiero copiar eso de la pizarra. Y cuando les dices que sí, que forma parte de la tarea que tienen que hacer, llega la maravillosa pregunta de, pero, ¿es obligatorio? Incluso a veces, le sigue la de, ¿y qué pasa si no lo hago?

Porque si crecen decidiendo en la mayoría de ocasiones lo que quieren hacer o lo que les apetece, es como dejarles solos con los ojos tapados, en medio de Port Aventura, un buen día de agosto. A veces cuando han de hacer diferentes tareas, les digo lo que hay que hacer y que el orden no importa, que escojan cual hacen primero y cual después, pero que al acabar la clase ha de estar todo hecho. ¡Claro que a veces se les puede plantear dos opciones y que puedan escoger!

Pero ¿siempre dando opción? Por supuesto que no. Porque hay cosas en las que no vale la negociación. Siempre he pensado que la educación, es “pico pala”, que es un trabajo a largo plazo. Y si lo que queremos es que los niños de hoy, sean adultos fuertes y seguros el día de mañana, gran parte pasa porque los adultos cercanos a ellos, encuentren el equilibrio, entre saber que hay días en que el menú puede tener varios platos a elegir, y que hay días que toca plato único. Y debemos ser conscientes que esa decisión, sí nos corresponde tomarla a nosotros.

6 respuesta a “Pero…¿es obligatorio?”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *