No os escondáis.

Estas Navidades en una clase de una formación que impartía, ocurrió una situación que me hizo pensar y mucho, en la manera cómo nos manejamos por la vida. Los compañeros querían ver bailar a una alumna pero ella no quería bailar delante de los demás.

Cuando era el momento de acabar la sesión, pedí a los alumnos que se sentaran en círculo, apagamos prácticamente todas las luces, y casi a oscuras trabajamos la respiración, y el encontrar la calma dentro de cada uno. Con una bola de respiración, debían inhalar al abrirla, y exhalar al cerrarla. Así dos veces y la pasaban al siguiente. Puse una música de esas que se escuchan con el alma, y lo que se creó fue tan bonito. Al acabar este momento, la alumna que no quería bailar, me dijo, si la luz está así, sí que bailaré. Los compañeros, sin hablar se colocaron de espectadores, ella me dio la música y se preparó. Al darle al triangulito para iniciar la canción… empezó la magia. La que todos tenemos dentro aunque no nos lo creamos.

Me caían las lágrimas sin remedio, he de decir que me cuesta poco… Cuando acabó todos aplaudíamos como si estuviéramos en la entrega de algún premio de los grandes. Con la voz entrecortada y como pude, las primeras palabras que me salieron fueron, no os escondáis. Entiendo que hay situaciones en la vida que te llevan a esconderte, y no pasa nada. Porque a veces tenemos miedo, y nos sentimos seguros a oscuras y quietos, pero no deberíamos vivir ahí. Todos y cada uno de nosotros, tenemos algo que aportar al mundo que no lo tienen los demás. Es posible, que estés leyendo y pensando, pues va a ser que yo no lo tengo. Si estás pensando y sintiendo eso, creo que no has entrado dentro del todo de tu alma, o que no te has escuchado lo suficiente. También puede ser, que la que tú creas tu esencia, te haya sido tapada en tu infancia.

Los niños desde pequeños nos van mostrando sus intereses, sus cualidades… y por supuesto como os he dicho en diferentes ocasiones, no todos tenemos las mismas. Por suerte, porque sino… que mundo tan aburrido sería el nuestro. Ojalá ayudáramos a los más pequeños potenciando lo que tienen, lo que se les da bien y lo que les gusta. Porque como más te conoces, mejor sabes que es lo que te conviene.

No deberíamos llegar a adultos con secretos guardados en el alma, de cosas que nos gustaría haber hecho y no hicimos, porque no nos creímos lo suficientemente buenos, porque alguien nos dijo que eso eran tonterías, porque nos menospreciaron, o porque nosotros mismos, preferimos vivir a oscuras, que mostrar nuestra luz. Brillar brillamos todos, créeme, de verdad. Es cierto que a veces hay personas a las que les molesta que eso pase, y hacen lo posible por apagar esa luz, la que tú transmites que no da nadie más. Pero eso es envidia, y ahí el problema está en ellos, no en ti. No permitas que nadie te apague.

Primero busca dentro tuyo, y si no sabes cuál es la luz que te hace brillar a ti, escúchate… o pregunta a los que te quieren, ellos seguro que saben dónde está tu interruptor para encender esa luz. Y si tienes niños o adolescentes cerca de ti, ayúdales a descubrir que les hace brillar a ellos. No hagas nada que les haga apagar su luz, o que les haga creer que tienen un brillo diferente al que en realidad es.

El mundo necesita brillar, ya hay suficiente oscuridad, y ese brillo depende de todos y cada uno de nosotros. Así que os voy a pedir un favor… no os escondáis.

2 respuesta a “No os escondáis.”

  1. 👏👏👏🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟
    Quanta llum dones Esther
    Mencantaaaaaaaaaaaa
    💋💋💓

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