Educar en el «no es no».

El lema “No es No” está presente en las redes sociales, en pancartas, en bocas que lo lanzan al aire… Y sea por el canal que sea se pretende lo mismo, erradicar las agresiones sexuales.

Hablo de educar, porque es una de tantas habilidades imprescindibles en la vida que no nos vienen dadas de serie. Más allá de los 2 a los 4 años en el que decir “no” es la manera que tienen de expresar que son personitas que aún sin lógica pueden mostrar su opinión, aprender a decir “no” cuesta. Yo creo que el “no” tiene que ver con el respeto.

Por un lado con el respeto que te tienes a ti mismo, cuando quieres decir “no” y dices “sí”. Pienso que a veces es difícil saber decir “no” porque culturalmente se enseña en muchas ocasiones que el bienestar del otro pasa siempre por delante del tuyo. Últimamente no me canso de repetir en cursos o charlas que deberíamos grabar en nuestra mente la imagen de las mascarillas de urgencia en un avión. Primero se la pone el adulto para poder ayudar al menor. Y así creo que debería funcionar la vida. Sea lo que sea que quieras hacer… primero has de estar tú bien.

Dices  “sí” porque te sabe mal, porque quieres ayudar, porque piensas en lo que necesita la otra persona, pero… ¿y tú? ¿Dónde te quedas al decir sí queriendo decir no? Pues te quedas detrás del otro y ahí te pierdes un poco. Porque te vas dejando ir a trocitos con cada sí y te acabas quedando sin nada. Por eso con cada “no” recuperas un pedazo tuyo y te vas recomponiendo hasta que vuelves a ser quien eres, y quien quieres ser de verdad.

Luego pienso que está el “no” de “no es no”. El del respeto que pides que te tengan los demás. Cuando en clase vienen a decirme, me han pegado, me han dicho tal palabra, me llaman de esta manera… lo primero que les pregunto siempre es, ¿y te ha gustado?, evidentemente me dicen que no. La siguiente pregunta es, ¿y se lo has dicho? normalmente la respuesta es no. Así que el paso próximo es, pues ves y díselo. No deberíamos aceptar la violencia venga en la forma que venga, bajo ningún concepto a ninguna edad. Aunque a veces la normalizamos,  sobre todo cuando se da entre los más pequeños pensando que son cosas de niños. Pero las cosas de niños, luego se convierten en cosas de adolescentes,  luego en cosas de jóvenes y en el futuro serán de adultos. Con tres años ya son capaces de ir a quien les haya pegado, insultado y decir, “no me gusta que me hagas o que me digas eso, y no quiero que me lo hagas más”.

Está bien que pidan ayuda para solucionar un conflicto si todavía no tienen suficientes estrategias para hacerlo, pero le deben dejar claro a la otra persona que eso que hacen no les gusta y que no quieren que se lo hagan. Y hablo de pegar, de insultar, de decir un mote, de empujar en la fila, de no querer a alguien determinado en un grupo, de chutar o tirar la mochila de alguien… la lista sería larga, y son situaciones que pueden pasar a diario en cualquier clase del mundo.

Hemos de enseñar que ante eso no se pueden quedar callados, o llorar sin nada más. Hay que educar para que puedan decir: a mí no me hagas eso, a mí no me digas tal palabra, a mí no me llames con ese mote, no me gusta que me hables así, no quiero que me pegues, yo estaba en este sitio de la fila… Es básico trabajar con el “no” desde muy pequeños para que aprendan a darlo y a recibirlo, a poner  límites respecto a uno mismo, a decir un “no” rotundo a lo que no te gusta y a lo que no quieres. Porque el “no” siempre es “no”.

2 respuesta a “Educar en el «no es no».”

  1. Amén!!
    Así lo hago en clase con los niños pq me lo enseñaste hace tiempo. Ahora lo voy a poner en práctica con algunos adultos que no saben lo que es el respeto hacia los demás… Gracias Esther!!

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