Cerrar para poder abrir.

Mi vida tanto por el trabajo de maestra como por el baloncesto se rige por el curso escolar, por eso la llegada del 1 de septiembre equivale a la del 1 de enero. Los nervios de cambio, de algo nuevo que empieza, de oportunidades por llegar, la posibilidad de hacer las cosas esta vez de una manera diferente, o de repetir las que funcionaron…

No hay campanadas el 31 de agosto a las 12 de la noche. Pero yo las siento. Hace ya muchos años del primer final de agosto que me invitaba junto a septiembre a empezar en una clase.

Excepcional es la palabra que para mí está marcando todo, porque lo de nueva normalidad no me gusta. Me lleva a pensar que todo lo que estamos viviendo ahora se convertirá en normal, en habitual, en corriente… Y me niego a creer que esto perdurará en el tiempo. Que estaremos por siempre con miedo al contagio, a estar juntos, sin poder “pachurrar” a los niños en la clase, o a las personas que tanto quieres. Igual falta un poco más, en ser conscientes de la responsabilidad que tenemos sobre toda esta situación.

Sea lo que sea pasado mañana si Dios quiere llegará septiembre, en teoría para empezar otro curso el 20-21,  aunque tu interior te diga que el 19-20 aún no está acabado.

Soy de las que piensa la importancia que tiene cerrar temas, situaciones o circunstancias. Porque cuando cierras, estás más preparado para poder abrir, porque cuando cierras y agradeces a lo que has vivido, sea positivo o negativo,  estás más preparado para poder recibir.  Porque cuando cierras, te desanclas del pasado para dar oportunidad al ahora y así acceder al futuro.

Y tal vez os preguntéis, pero ¿cómo cierro un curso si he cambiado de colegio, o no sigo con los mismos alumnos este año?, o ¿cómo cierro con un equipo si cambio de categoría o me voy a ir a jugar o a entrenar a otro club?

Tras esta pandemia han quedado cursos y equipos sin despedidas. Y no hablo de fiestas, ni de ceremonias de graduación, hablo de ese abrazo que le das a un jugador con el que ya no estarás, o a ese alumno, cuando les dices… que te vaya muy bien, gracias por lo que hemos vivido juntos. Ahora… “palante” con lo que hagas.

Aquí os dejo algunas opciones de cerrar… para así poder abrir mejor.

En los colegios:

  • Si estás en la misma escuela pero con alumnos diferentes, busca ni que sea una hora para poder ver y despedirte de los alumnos que tuviste el año pasado. Ojalá los colegios buscaran ese espacio, para que cada profesor, aunque en junio se hiciera virtualmente, pueda cara a cara, da igual que sea con mascarilla, sonreír, agradecer, desear lo mejor y despedirse.

 

  • Si has cambiado de centro… coger alguna foto donde salgan todos los alumnos, y si no tienes, ni que sea la lista de la clase, y alumno por alumno, piensa un momento en esa persona y… sonríe, agradece, deséale lo mejor y despídete.

 

  • Si como alumno sientes que te has quedado a medias y sin despedirte de alguien, prueba a hacer lo mismo. Piensa de verdad en esas personas de las que te gustaría haberte podido despedir y sonríe, agradece, deséale lo mejor y despídete.

 

En el deporte:

  • Si eres jugador y has cambiado de categoría, de equipo o de club… puedes coger alguna foto de equipo, y estaría bien que dedicases un momento a cada uno de tus compañeros de la temporada anterior, así como a tus entrenadores y… sonrías, agradezcas lo que habéis vivido juntos, les desees lo mejor y te despidas.

 

  • Como entrenador, podría ser una llamada a los jugadores con los que has dejado una temporada a medias y no te has podido despedir. Y si no pienso en la misma fórmula que he dicho antes, coger alguna foto de equipo y dedicar unos minutos a pensar jugador por jugador y de igual manera, sonreír, agradecer lo que habéis vivido, desearle lo mejor y despedirte.

 

Para los padres:

  • A veces creo que olvidados, cuando son los que viven más de cerca lo que les ocurre a sus hijos. Es posible que como padres no tengáis opción de despediros de algún profesor, entrenador o tal vez de otros padres con los que teníais relación y ahora estaréis en lugares diferentes. Una llamada por teléfono, un mensaje, o prueba a enviar a través del pensamiento y seguro lo recibirán: sonríe, agradece, desea lo mejor y despídete.

Creo de verdad en el pensamiento que lanzas al universo para que le llegue a la persona en la que estás pensando. Creo que cuando agradeces, deseas algo para alguien y al final le dejas ir, la magia del universo es el mensajero perfecto para hacérselo llegar.

Mañana no habrán campanadas, pero cuando lleguen las 12 de la noche, algo nuevo empezará. Del 13 de marzo no podemos saltar al 14 de septiembre así sin más, es mucho lo vivido y lo sentido en estos meses. Así que sonreiré, agradeceré, desearé lo mejor y me despediré. Y sonreír siempre primero, porque para mí es la única manera de poder ir “palante”.

 

 

 

 

12 respuesta a “Cerrar para poder abrir.”

  1. Gracias Esther. Aún no sé como lo haremos pero este fin de semana nos sentaremos con los chicos y vamos a despedir esta temporada, cursos, etapa…y prepararnos para empezar de nuevo.
    No lo había pensado pero me han gustado tus palabras y creo que nos irá muy bien hacerlo.
    Gracias. Nos vemos pronto

    1. Como me alegro de leer eso Meri!! Espero de corazón que os vaya muy bien, y que aunque cueste hacerlo así, cerrar sea una buena oportunidad para empezar mejor lo que toca ahora. Un abrazo enorme y muchas gracias por tus palabras.

  2. Genial, Esther. Esta situación nueva y rara para todos no nos dejó cerrar la puerta, y ha quedado entreabierta estos meses. Ahora volvemos y resulta que al pasar el dintel lo que hay es totalmente diferente a lo que dejamos. Muy raro, en fin. Pero toca continuar.
    Estos meses, en mi caso de baja, me han demostrado cuán sociales y sociables somos. Necesitamos un beso en la mejilla, un golpecito en la espalda, una buena «pachurrada» como agua de mayo. Un abrazo en su momento me ayudó a dar un paso adelante (gràcies, Tere). Los peques necesitan estar con sus compas, tocarse, reirse, jugar,…, porque sin los demás no continúan su proceso de maduración. La pantalla es insuficiente.
    Y saldremos adelante, seguro y seremos más fuertes y más valientes.

    1. Que bien leerte Josep Maria!!!! Yo lo siento tal cual lo dices, al final el ser humano es social por naturaleza, aunque eso no quite que seamos selectivos sobre cuanto rato, o sobre con quien… pero siempre una opción que nace de uno. La de ahora no es así, y eso es lo que cuesta. Si conseguimos que las cosas vayan rodando poco a poco, las pantallas tendrán menos tiempo en nuestras vidas y en las de los niños. «Y saldremos adelante, seguro y seremos más fuertes y más valientes» ojalá tengas razón. Yo también lo deseo así. Un abrazo enorme.

  3. Asi es, primero cerrar como se pueda, con una sonrisa, con un gracias o con un pensamiento. Buena idea para practicar. Siempre sonreir, gracias Esther!

  4. Moltes ganes de veure’t, contentísima i súper tranquila de deixar la meva filla, una vegada més, a les teves mans! Gràcies ara i sempre per ser com ets i per transmetre aquesta felicitat i tranquilitat que tanta falta fa aquests dies! Fins ben aviat!

    1. Mil gràcies per les teves paraules!! Jo també tinc súper ganes de veure-us, de veritat. Ja queda poquet. Compartim màgia d’això estic més que segura. Una abraçada tan gran i fins aviat.

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